Irlanda, rápido e intenso

December 15, 2016

Hola amigos, como algunos ya sabréis hace poco tuve la suerte de disfrutar de unos días de viaje a Irlanda, aunque no se trate de un viaje puramente fotográfico, tenia que aprovechar una oportunidad así para traer algunos "tesoros" de tierras irlandesas, y he decidido mostraos algunos y compartir algunas de las experiencias de éste viaje y recomendaos sitios que debéis visitar si tenéis la oportunidad de visitar éste país.

 

Nosotros hemos tenido la suerte de contar allí con una amiga que conocía mucho de lo que había que ver y la facilidad de tener coche para poder viajar por toda la isla, que ya os digo que hay mucho que ver porque hay mil rincones impresionantes.

 

Salimos de Madrid rumbo a Dublín, donde pasaríamos la primera noche, en ésta ocasión nos decidimos por una habitación de un B&B de las afueras, el dueño de la casa era un tipo bastante divertido, un croata que había vivido un tiempo en España y ahora moraba en tierras irlandesas (un autentico personaje).

 

Adiós Madrid!

 

Nuestro primer día de viaje decidimos visitar Howth, una ciudad pequeñita con un puerto bastante chulo donde era obligado probar el fish & chips, nada del otro mundo...tampoco se iba a tratar de un viaje gastronómico, con perdón de los irlandeses, su comida no es un gran reclamo, pero son de esas cosas que hay que probar.

 

Vista del puerto de Howth desde un alto en Cliff Walk. 

Fachada de Church of the Assumption.

 

 

Esa noche decidimos salir por dublín, queríamos buscar un bar con música en directo, algo muy típico allí y creo que al entrar en O´Sullivans acertamos con creces, la música, el ambiente y el sitio no podían ser mejores,con una guinnes bien fría disfrutamos de la autentica noche dublinesa.

 

 La estética del bar repleto de billetes con mensajes y escudos de cuerpos de policía de muchos países,era una pasada.

 Cantante country que amenizó la noche, me quedo con el bar entero cantando el estribillo de "Country roads" me encanta!

 

La ciudad de noche es preciosa y más aun con el ambiente navideño que ya en estos días se respiraba, muchas luces y muchísima gente por la calle.

The Temple Bar, en Dublín es una institución y es unos de los sitios que hay que ver si o si y más en navidad que esta decorado por dentro de una forma exagerada, y desde su fachada lanzan una nieve artificial como se ve en la foto. 

 La estatua de Molly Malone es muy conocida en la ciudad y es tradición tocarle los pechos, así se pueden ver de brillantes...(yo por supuesto lo hice)

 La ciudad esta atravesada por el río Liffey, y sus numerosos puentes están llenos de color por las noches.

 

Tras disfrutar de la noche de la ciudad hay que irse a dormir, que al día siguiente nos esperaba un largo viaje al norte, concretamente a Ballycastle, Irlanda del Norte, así que veremos un poquito del ambos países, ya os digo que tener la facilidad de movernos en coche nos dio la oportunidad de ver mucho más, que de haber hecho solo el típico viaje a Dublín, también es cierto que se nos fueron muchas horas en la carretera pero teniendo en cuenta lo que veríamos, merece la pena y mucho, no deja de ser parte del viaje y donde iríamos estaba una de las cosas que más ganas tenía de ver y fotografiar en Irlanda.

 

El plan del viaje del segundo día era bastante completo, visitamos el puente de cuerda en Ballycastle, Reino Unido, después (por fin!!) lo que yo más esperaba, la Calzada de los gigantes, y a la vuelta visita a Belfast, pasando antes por una arboleda que mucha gente visita ya que aparece en Juego de Tronos, pero será mejor que lo veáis con vuestros propios ojos.

 

Como podéis comprobar, las vistas no decepcionan.

 Rope Bridge, Ballycastle.

En la bajada hacia la famosa playa ya se pueden ver estas "columnas" que simula tan curiosa formación.

 

 Giant´s Causeway.

 Monedas que la gente deja en los huecos entre las piedras.

 Única cabina roja de teléfono en Irlanda.

 Detalles del pueblo al lado de la Calzada de los Gigantes.

 Arboleda de juego de Tronos, Game of Thrones.

 

De vuelta la parada fue en Belfast, donde pudimos pasear por la ciudad, ver el museo del Titanic (por fuera) y visitar los murales, que constantemente van cambiando y muchos de ellos realmente llamativos e interesantes.

 

 Murales de Belfast.

 

Esa noche y la siguiente las pasaríamos en el hostal, The Four Cours Hostel, en un lugar privilegiado de la ciudad con un personal super simpático que nos ayudo en todas las dudas que teníamos sobre lugares o transportes, el ambiente era muy agradable y si queréis viajar y tener un lugar económico para dormir lo recomiendo al 100%, hay muchos españoles así que el idioma no será un problema, (si bien es cierto que será así por toda la ciudad).

 

 The Four Courts Hostel.

Pasillos del hostal, decorados con vinilos. 

Recepción. 

 

Al días siguiente teníamos planeado ver Galway y visitar los famosos Cliffs of Moher, reconocidos como una de las maravillas naturales del mundo. Situados en la costa oeste de Irlanda, en el condado de Clare. Decidimos hacer un tour, en el que vimos megalitos y varios sitios de interés camino de los acantilados.

 

 Dolmen de Poulnabrone, uno de los más famosos de Irlanda.

 Posturero total al borde del abismo, pero queda bonito...

 Cliffs of Moher.

Encontramos a un señor que paseaba rodeado de una bandada de cuervos a los que lanzaba comida, una imagen realmente llamativa.

 "El señor de los cuervos".

 

Toca volver a Dublín y dar un paseo por la ciudad aprovechando la última noche del viaje, para al día siguiente ver la ciudad durante la mañana y visitar la fábrica de Guinnes que por la tarde hay que coger el avión de vuelta a casa.

 

Restaurante irlandés Quays

 The Temple Bar.

 

Nuestro ultimo día en la cuidad lo dedicamos a pasear y comprar algún detallito para los que están en España, optamos por hacerlo por libre y no cerrarnos a un horario muy estricto de un tour y visitar la fábrica de Guinnes, que por cierto es un poco como estar en Charlie y la fábrica de chocolate, muy interesante y desde su bar en la última planta tenemos una vista aérea casi completa de la ciudad, un gran sitio en el que tomarte una cerveza incluida en la visita, que tu mismo podrás servirte y aprender a tirar una pinta perfecta, por lo que recibirás tu certificado.

 

Interior de la fábrica.

 

Los que me conocen ya saben que la gente y la calle es lo que más me gusta fotografiar y aunque solo fuera un poquito, algo tenia que traerme, aprovechando el poco tiempo que he tenido para tal fin.

 

 Vendedora de flores en las calles de Dublín.

Estatua de Jesús "sin techo".

Hora de coger el bus de vuelta al aeropuerto, Madrid nos espera.

 

Ya de vuelta en casa la sensación que me queda de irlanda es un país verde, frío pero muy acogedor y me vengo con las ganas de volver a visitarlo, creo que es la mejor sensación que el viajero puede traer consigo, una naturaleza tan impresionante, los colores de las calles y la vida que la recorre la convierten en un sitio al que, simplemente, hay que ir, un saludo y espero que os hayan gustado las fotos y mis comentarios no hayan sido demasiado infumables, un abrazo!

 

 

 

 

 

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